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viernes, 17 de marzo de 2017

NO HAY MOTIVO

Discutir es sano y necesario para avanzar, llegar a acuerdos, entender otras posturas, etc. pero hay que aprender a hacerlo. Lo principal es no discutir en momentos acalorados, hay que serenarse y después de una reflexión comenzar a discutir escuchando sin interrumpir y buscando puntos comunes para dar solución al conflicto o enfrentamiento si es posible. Muchas personas que conocemos son especialistas en discutir por discutir y de sacar lo peor de nosotros, por eso, hay que tener muy presentes los sentimientos y emociones que van apareciendo en el trascurso de una discusión y jamás pretender quedar por encima de nadie ni perder los nervios. La buena gestión de nuestras emociones nos facilitará el no perder el norte cuando disertamos de las opiniones o actos de otros y a no tomarnos las cosas como si nos fuera la vida en ello.

Discutir siempre sin más motivo que quedar por encima de los demás, denota una gran carencia emocional

  • Existen muchas técnicas y manuales para aprender a discutir, te invito a que busques alguno de ellos y mires si eres bueno discutiendo. Mira cómo eres y qué sientes en los momentos de discusiones y analiza tus comportamientos. El siguiente paso es preguntarte qué debes hacer y cómo. ¿Serias capaz de describirte en un momento de discusión intensa? Hazlo y saca conclusiones. En el grupo o en clase se pueden organizar debates con temas que hacen salir emociones intensas (equipos de fútbol, tipo de música, etc) y trabajar la gestión de las emociones en el debate.

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